Homenaje a los algarinejenses muertos en los Campos de Concentración Nazis
Los algarinejenses deportados, bajados de aquellos trenes destinados a ganado
y despojados de sus ropas y pertenencias para ser rapados y perder su propia
identidad, comprenderían que se encontraban a las puertas del infierno.
Como
el resto de españoles, los algarinejenses fueron marcados con el triángulo azul
reservado para los apátridas, y un número de registro tatuado en el brazo fue su
única identidad. Y en jornadas interminables realizaron trabajos extenuantes en
la cantera de piedra a la que se accedía por la tristemente famosa escalera de
más de 180 peldaños.
Los dos internos, tras pasar por Mathausen, fueron trasladados a Gussen, a
escasos kilómetros y con un régimen todavía más duro. Gussen se convirtió en la
tumba de la mayoría de los españoles. Allí murió el 80%.
Juan Cordón Pérez falleció el 24 de
septiembre de 1941 y Rafael Arenas Adamar sólo dos meses después, el 19 de noviembre de 1941.
Dos años después, los soviéticos liberaron Auschwitz.
Enviado el Viernes, 17 de Febrero del 2006 (5:42:38) por migue